Noticias del cielo
Lluvias de meteoros, planetas, la Luna, auroras, eclipses y misiones espaciales: qué pasa en el cielo, cuándo y hacia dónde mirar, y por qué ocurre.

Las Oriónidas, polvo del cometa Halley, llegan a su máximo la noche del 21 al 22 de octubre: lo mejor, en las horas oscuras antes del alba
Cada octubre la Tierra atraviesa una corriente de polvo que dejó el cometa Halley, y sus granos chocan con la alta atmósfera a 66 kilómetros por segundo: pocos meteoros de las grandes lluvias son tan rápidos. En 2026 el máximo cae el 21 de octubre, hacia las 18:30 UTC, y la mejor noche es la del 21 al 22 de octubre. Este año una Luna brillante, con alrededor del 80 % del disco iluminado, sigue en el cielo hasta bastante después de la medianoche, así que las horas que sirven son las que van de su puesta al comienzo del alba; SkyFlux te da la hora de la puesta de la Luna y la del alba para el lugar donde estés. A continuación: cuándo y dónde mirar, por qué estos meteoros son tan rápidos y su polvo tan antiguo, cómo es que la Tierra llega a encontrárselo y cómo Júpiter lo concentra a veces hasta provocar un estallido. Al final, una cifra realista: unos 9 a 15 meteoros por hora bajo un cielo rural oscuro, y menos cerca de la ciudad.

Las Leónidas llegan a su máximo la noche del 17 al 18 de noviembre: un año tranquilo para la lluvia que en su día cayó como nieve
En la noche del 17 al 18 de noviembre de 2026, poco antes de la medianoche UTC, la Tierra atraviesa el polvo del cometa 55P/Tempel-Tuttle y las Leónidas alcanzan su máximo. Este año serán discretas —una ZHR de unos 15 (la tasa horaria cenital, es decir, los meteoros que se verían con un cielo ideal; se explica más abajo)—, y el modelo de rastros de polvo publicado para 2026 no encuentra ninguno que vaya a aumentar la tasa de forma apreciable. Las condiciones, en cambio, son buenas: la Luna, en cuarto creciente, se pone antes de la medianoche en el hemisferio norte y una o dos horas después en el sur, y el radiante, el lugar del cielo del que parecen salir los meteoros, está alto en las últimas horas oscuras antes del alba. Y las Leónidas no son una lluvia cualquiera. Son las más rápidas de las grandes lluvias, chocan con la Tierra casi de frente y, una noche de 1833, hicieron que los meteoros dejaran de tenerse por un fenómeno meteorológico y pasaran a ser cosa de la astronomía. Este artículo cuenta cuándo y dónde mirar, por qué estos meteoros son tan rápidos, cómo fueron las tormentas de 1833, 1966 y 1999 y qué dicen los modelos sobre la próxima.